26 oct. 2010

El valor de las cosas no está en el tiempo que duran, sino en la intensidad como suceden. Por eso existen momentos inolvidables, cosas inexplicables y personas incomparables.

5 oct. 2010

- cinco de octubre

¿Sabes cuál es mi verdadero problema? Que me aterra el futuro. Y me aterra el pasado, no creas. Lo que pasa es que el pasado no es impredecible ni está sujeto a algún tipo de destino caprichoso, de esos que parecen generar leyendas urbanas de amores infinitos entre europeos y latinos que se encuentran en un tren de Tokio en su última noche en la ciudad. Pero el futuro… El futuro es una familia que te espera en esa casa grande y azul que aún no has comprado, una oficina con un lindo escritorio marrón y un portátil que cargas a diario para teclear con fuerza cartas ajenas. El futuro es el hospital donde tu hijo con cáncer podría pasar sus últimos días o la tienda de trajes de novias en la que nunca compraste nada. El futuro… El futuro es un hijo de puta, un resentido. Un lugar resignado a ser sólo imaginario y temido, víctima de cualquier manecilla asesina que se escuda tras el reloj de mi pared o tu muñeca.